Noche loca en Bangkok

«Lo que pasa en Tailandia, se queda en Tailandia». Una promesa pactada por multitud de viajeros del globo que yo voy a romper en esta nueva entrada de Otro blog viajero de mierda.

Bangkok es una ciudad que se define por su absoluto caos: tanto para los coches, con su infernal tráfico, como para los peatones, por sus locos mercados donde la falta de higiene es palpable (por eso no nos extraña la existencia del covid). Y en medio de una ciudad tan caótica no podía faltar una calle para pasar una noche digna de la película «Resacón 2».

Khao San

Khao San es por excelencia el centro neurálgico de la noche tailandesa junto a las raves que se montan en las playas de todo el país. Situada a 15 minutos andando del Gran Palacio, esta calle está rodeada de templos budistas (Wats) donde los fiesteros pueden purificar su alma de sus pecados nocturnos.

Tourists at Khao San Road in the evening
Khao San Road

La oscuridad de Bangkok ante la falta de farolas choca brutalmente con la iluminada Khao San (me gusta más llamarla Kaos An) que pretende parecerse a una mezcla de las Vegas, Broadway y la Gran Vía madrileña, pero en pequeñas dimensiones. Decenas de bares están concentrados en apenas 400 metros y se entremezclan con carteles del Burger King y 7 Eleven (en Bangkok hay uno en cada esquina), estudios de tatuajes, salones de masajes y puestos ambulantes de ropa y comida.

En el inicio de la noche, se empieza pronto (sobre las 7-8 de la tarde), nos parecerá que estamos en Gandía o Salou ya que el acoso de los relaciones públicas aumenta durante nuestro paseo. Lo mejor es dar una vuelta y fichar las mejores ofertas de cócteles e igual regatear algún chupito con los RRPP.

Cervezas de Tailandia

No se puede abandonar Tailandia sin probar sus cuatro tipos de cervezas nacionales: Chang (mi favorita), Shinga, Leo y Tiger y los cubos de plástico, como los de la playa, que sirven con hielo, zumo y algún brebaje de alta graduación.

OJO: Si no quieres arriesgarte a estar con diarrea durante 24 horas, evita cualquier bebida que lleve hielo ya que están hechos con agua del grifo contaminada. Eso sí, cuando el calor aprieta es muy difícil resistirse a una bebida refrescante y una vez pases el virus no volverás a tener problemas estomacales.

The Club, Superflow Beach o Brick Bar compiten con sus DJs, conciertos en directo, fiestas temáticas y «free shots» para atraer al mayor número de turistas a sus mesas. En Khao San la mayor parte de los fiesteros son extranjeros.

fiesta-khao-san-road
Brick Bar

Escorpiones fritos

Entre copa y copa y para no acabar en un hospital tailandés por un coma etílico, es necesario llenar bien la tripa de los manjares tailandeses. Aunque hay bastantes restaurantes de alto standing, para mí la mejor opción es cenar un buen plato de pad thai en un puesto callejero. Esta comida es la más típica del país y consiste en una gran cantidad de fideos con verduras y huevo (no te quedarás con hambre) a los que se les puede añadir algo de carne. El mejor puesto es el que está en la entrada de Khao San, al lado del Burger King. Por menos de 3 euros cenas perfectamente en una terraza improvisada con taburetes de plástico.

Escorpiones fritos Foto Premium
Escorpiones fritos

Si te has quedado con hambre, de postre puedes tomarte un crepe con chocolate o, si eres de experiencias intrépidas, puedes comprarte un insecto frito. Hay bastantes puestos con todo tipo de bichos empalados: grillos, saltamontes, cucarachas y hasta escorpiones. Aunque yo no me atreví a probarlos, por lo que pudiera pasar, un británico me dijo que era como tomarse «una palomita con sabor a pollo».

En Tailandia hay platos para cada tipo de estómago. Hay puestos con cocodrilos abiertos dando vueltas en un pincho como si fueran cerdos con una manzana roja en la boca. No sabría decir la veracidad de esa carne ni de los llaveros con forma de garra que venden. Lo que sí es seguro es que se trata de un verdadero reclamo para turistas porque incluso te cobran 50 céntimos si quieres hacer fotos.

Puesto de cocodrilo en la Khao San Road de Bangkok (Tailandia)
Puesto de cocodrilo frito / Sergio Otegui

Ping pong show y Soi Cowboy

Además de tatuarse una mariposa en el culo, una de las mayores tentaciones en Bangkok con unas copas de más es asistir a un Ping Pong Show. Este tipo de ocio no es fácil de encontrar y menos si eres mujer. El truco consiste en preguntar (discretamente) a los RRPP.

Después de su cara de incredulidad porque lo pregunte una mujer, todos acaban presentándote a un amigo o un primo que te puede llevar a este tipo de shows. Tendrás que seguirle como si estuvieras de incógnito y no es nada fácil llevar el mismo ritmo que un tailandés por el caos de la capital.

Una vez fuera del barullo, te mandará en un taxi o en un tuk tuk a un bar a unos 20 minutos de Khao Shan en la zona de Soi Cowboy. Lo importante es ir en grupo y no separarte, ya que, aunque los tailandeses suelen ser buena gente, es mejor no arriesgarse.

Tras seguir a un desconocido a todo trapo y montarte en un carricoche, acabarás en la entrada de un club donde tendrás que pagar unos 90 bahts (unos 9 euros) con una consumición incluida. El Ping Pong show es una grotesca muestra del turismo sexual de Tailandia. Consiste en un espectáculo en el que las strippers hacen todo tipo de cosas con sus, digámoslo finamente, músculos pélvicos. Aunque el nombre del show procede del lanzamiento de pelotas de ping pong con la vagina, las protagonistas hacen todo tipo de cosas con sus partes más íntimas: escribir, absorber líquidos y hasta ¡fumar!

Soi Cowboy

Una vez traumados con ese tipo de imágenes, es el mejor momento de salir a dar una vuelta por Soi Cowboy. Esta calle es más pequeña que Khao San y hay más degeneración. Aquí se grabaron varias de las escenas de «Resacón 2». El resumen de esta zona son neones, música a todo trapo y carteles de mujeres ligeras de ropa con sombreros de vaqueros. Las consumiciones en los bares son más caras que en Khao San y las camareras presionan a los hombres para que les inviten a una copa o a que pasen un rato más con ellas, en privado. Soi Cowboy es sin duda una zona a la que ir, estar un rato y coger un tuk tuk de vuelta al hostal.

Muchas cosas pueden pasar en una noche loca en Bangkok y la mejor idea es abandonar a tiempo si no te quieres despertar con un diente menos o con un tatuaje de más.

Münster, la ciudad alemana con más bicicletas que habitantes

Recorrer Münster a pie es casi misión imposible. El tráfico diario de bicicletas, los 460 kilómetros de carriles para ciclistas y los semáforos especiales no invitan a recorrer andando esta ciudad al oeste de Alemania. La mejor forma de desplazarse rápidamente es atravesando Promenade. Donde antes había una muralla para defender la ciudad, ahora se sitúa un larguísimo carril verde de dos direcciones que rodea el centro.

Münster es lo que los hipsters llaman bike-friendly ya que todo está orientado y preparado para estos vehículos de dos ruedas. La perla del estado de Renania del Norte-Wesfalia tiene incluso más bicis que habitantes: 500.000 frente a 300.000. Dicen que el principal motivo es el abandono de éstas por parte de los alemanes y de los estudiantes Erasmus que dejan la ciudad a final de curso para regresar a sus países de origen. Es habitual encontrarse bicicletas abandonadas en cualquier esquina, con y sin candado, y cada año las autoridades locales llegan a rescatar del lago (el Aasee) cientos de ellas. El misterio es cómo han llegado hasta ahí. 

Decenas de bicicletas aparcadas en el centro de Münster /CVS

Si quieres hacerte con una bicicleta, lo mejor es acudir a los Flohmarkt o mercadillos de segunda mano que se organizan en la plaza del castillo. Otra opción es comprarla por Ebay Kleinanzeigen, donde cientos de münsternianos dejan sus viejas bicicletas a muy buen precio. Eso sí, hay que saber alemán para poder entrar en el mercado sin volverte loco. 

Otro truco para sobrevivir a la locura ciclista es no perder nunca tu bici. Parece algo lógico, pero muy probable si la dejas en la estación central de trenes (Hauptbahnhof) donde se apilan miles de bicis. Además, hay que comprar un buen candado porque los robos de bicicletas, sobre todo por los estudiantes españoles e italianos (todo una pena) son muy habituales. 

Pero Münster es mucho más que bicicletas. Pasear por el centro de esta adorable ciudad te traslada a otra época. La calle principal, Prinzipalmarkt, está llena de impactantes fachadas de los edificios que fueron reconstruidos de los escombros resultantes de la Segunda Guerra Mundial. Solo sobrevivieron unos pocos de acabar convertidos en cenizas. 

Principalmarkt / CVS

Iglesias y mercadillos

El centro se completa con un gran número de iglesias y catedrales. A unos metros del Ayuntamiento se encuentra la iglesia de San Lamberto (St. Lamberti-Kirche). Lo más curioso de este templo son las tres jaulas de gran tamaño que cuelgan sobre el reloj de su torre. Según los historiadores, tres líderes anabaptistas pasaron sus últimos días ahí arriba en el siglo XVI tras ser sentenciados a muerte. 

Otra de las iglesias conocidas es Überwasserkirche donde entre noviembre y enero se establece uno de los famosos mercadillos navideños de la ciudad. Si coincide que visitas Münster en esa época del año, no puedes perderte probar un Glühwein (vino caliente) o un chocolate en sus famosas tazas. Cada año fabrican nuevas, pero te puede tocar alguna del 2005 o del 2016, es toda una lotería. Como se paga 2 euros de fianza (Pfand) puedes quedarte con la taza si quieres coleccionarlas.

Mercadillo en Lamberti Krche / Stadt Münster

El templo por excelencia en Münster es la Catedral de San Pablo, situada en la Domplatz (la plaza de la catedral, los alemanes no destacan por su originalidad). Esta plaza se llena de puestecitos en los mercadillos de todos los miércoles y sábados de 7:00 a 14.30. Los münsternianos aprovechan para adquirir frutas y verduras mientras los Erasmus abusan de los tester de quesos y frutos secos con los que los comerciantes dan a conocer sus productos.

Menos conocida, pero a pocos minutos de esta catedral, se encuentra la iglesia de la Santa Cruz (Kreuzkirche) en medio de una rotonda. Os recomiendo ir de noche porque se iluminan las letras de su torre y si vas recorriendo la rotonda podrás leer “Ja, Ich bin da” (Sí, estoy ahí), en una directa referencia a la omnipresencia de Dios en el cristianismo.

Además de mercadillos, dos o tres veces al año, el Ayuntamiento de Münster monta durante dos semanas una gran feria en medio de la plaza del Castillo. Palomitas, algodones de azúcar, pepinillos enormes y hasta churros endulzan el conjunto de atracciones entre las que destaca su gran noria.

La Salamanca germana

Si comparamos Münster con una ciudad española, sería con Salamanca. Su ambiente universitario es similar al de la ciudad castellanoleonesa. Uno de cada cinco habitantes de Münster son estudiantes y una gran porción Erasmus o alumnos de intercambio. La ciudad está adaptada a un público joven con su campus universitario, cerca del Hospital Clínico, con las clases para los de Ciencias Sociales ubicadas en el centro y la sede neurálgica del ámbito universitario ubicada en el castillo (Schloss). Para los que no conozcan la educación en Alemania, se diferencia entre Universität y Fachhochschule, es decir, la universidad en sí y una especie de FP. 

El Schloss (castillo) es el edificio principal de la universidad / CVS

Cerca de los edificios universitarios hay una Mensa. El comedor por excelencia para los alumnos es una opción barata para comer de forma diaria. Los estudiantes tienen un descuento, pero a este económico buffet puede entrar cualquiera. Los platos se cobran al peso y pueden rondar de los 2.50 a los 10 euros, dependiendo si comes ensalada o un filete con patatas. 

La Mensa más conocida es la que está al lado del Aasee que en Eurocopas o partidos de fútbol importantes cambia su barra buffet por una gran pantalla. El lago de Münster se caracteriza por las grandes bolas blancas que adornan el césped donde cada 1 de Mayo se llena de barbacoas y botellines de cerveza por la celebración del Día del Trabajador. 

Otros sitios para comer es el restaurante ubicado en Frauenstrasse, 24. Un edificio muy llamativo por su color azul chillón y conocido por su historial de reivindicaciones sociales. Más caros, pero de buena calidad, están los restaurantes en la orilla del Aasee como Il Divino, A2 o Himmelreich. 

Salir de fiesta por Münster

Lo mejor lo he dejado para el final. Hay distintas formas de pasar la noche münsteriana. Una de ellas sería visitar los bares de la calle Kreuzstrasse. Son bares con mucha personalidad y una gran variedad de cervezas. Mi favorito, y el más típico también, es el Cavete donde recomiendo probar la cerveza Altbierbowle con tonos afrutados. En Fyal, cerca de Domplatz también hay buen ambiente para tomar algo. 

Kreuzstrasse / Münster in Bildern


Para los que quieran adentrarse en la verdadera noche alemana, tienen que visitar Hawerkamp, el trono del tecno en Münster cerca del canal donde transitan barcos de mercancías y se bañan los más atrevidos en verano. Las fiestas en esta zona no terminan hasta pasadas las 10:00. Las raves son el toque especial que tienen Jovel, Fusion, Conny Kramer, Favela o Sputnikhalle, pubs situados entre graffitis y drogas varias. Si el tecno no es lo tuyo puedes ir a refugiarte a la playa de Heaven, también en el canal, o a Cuba Nova, la discoteca latina al lado de la estación. Parecerá que no has salido de España porque tanto el DJ como los clientes, ¡son españoles!

Favela / Fotoband MÜnster

Ruta por el Valle del Tiétar

El Valle del Tiétar, en la provincia de Ávila, es un lugar poco conocido por los turistas internacionales pero que despierta (y sino debería) un gran interés en los viajeros españoles.

La zona está situada a las orillas de la Sierra de Gredos y se trata de un reguero de adorables pueblos y zonas repletas de pinos y castaños que recuerdan al Valle del Jerte (Extremadura). Si no has tenido la oportunidad de conocer a fondo este paraíso abulense, adéntrate en esta detallada ruta sobre qué ver, recorrer y dónde comer o dormir (los placeres de la vida, vaya).

DÍA 1 | ARENAS DE SAN PEDRO

Uno de los principales lugares del Valle del Tiétar es el municipio de Arenas de San Pedro, ya que se trata de la capital de la comarca. Esta localidad se caracteriza por las rutas de senderismo, por lo que en este primer día de viaje os recomiendo hacer una de ellas. Como el cuerpo ya lleva encima el cansancio del viaje es buena idea recorrer el sendero del Embalse de Riocuevas, un paseo muy agradable. Hay varios bancos a las orillas del embalse para, por ejemplo, para comer en la sombra. En menos de una hora se rodea la superficie de agua que cuenta con la presencia de patos y ocas. 

Embalse de Riocuevas / C.V.S

Desde el centro, la zona del castillo y el Ayuntamiento, son unos 10 minutos andando por la Carretera de Guisando y la calle Miguel de Unamuno. 

Si optamos por comer de restaurante en vez de bocata durante la caminata, hay varios sitios para degustar las raciones de productos de la zona como Los Caballeros y El Bar Viejo.

Las Cuevas del Águila / C.V.S

Uno de los sitios más conocidos de la zona son Las Cuevas del Águila. Vale la pena recorrer este paisaje kárstico y los pasadizos de la gran sala subterránea llenos de estalagmitas y estalactitas. La duración de la visita son 45 minutos y la entrada cuesta 8 euros (se puede reservar de forma anticipada aquí o comprarla directamente en taquilla). Allí se respetan todas las medidas anticovid.

Horario de las cuevas:

  • Mañanas de 10:30 a 13:00 h
  • Tardes de 15:00 a 19:00 h. En otoño-invierno cierran a las 18:00, la última visita es media hora antes.

Para cenar, la mejor decisión es parar en el Bar París y, a pesar del nombre, no vamos a degustar crepes ni croissants, sino su inmensa ración de croquetas caseras de jamón. Eso y unas cervezas apaña una cena para dos personas por menos de 15 euros. 

Como elegir alojamiento es una tarea ardua, os dejo aquí uno maravilloso: Hostal El Castillo. Tiene unas vistas muy chulas al Castillo de Arenas. La limpieza y desinfección (muy importante en estos momentos) es notable tanto en la habitación como en el baño o la recepción. La dueña del hostal es una persona muy simpática y predispuesta a ayudar en lo que haga falta. 

NOTA: Para aparcar, lo más cómodo es ir al parking gratuito al aire libre que hay al lado del Bar París. 

DÍA 2 | ARENAS DE SAN PEDRO – CUEVAS DEL VALLE

Para comenzar el día, los clientes del Hostal El Castillo tienen un descuento para desayunar en el Bar La Bodeguilla. Aunque, para los fanáticos del dulce, recomiendo ir a la Pastelería La Bamba.

Una vez que tenemos el estómago lleno de azúcar y café hay que bajar calorías en la Senda de los Pescadores. Esta ruta dura unas 4-5 horas y es de dificultad media. Aunque vi a bastantes familias con niños pequeños, ciertos tramos son complicados para atravesar con menores porque se estrechan y los más pequeños pueden llegar a tropezar.

La ruta es una maravilla ya que la mayor parte del recorrido es por la sombra y entre árboles. Tiene bastantes zonas para parar y mojar los pies en el río y los más valientes se bañan en las zonas más caudalosas aunque ojo con las temperaturas. 

Senda de los Pescadores / C.V.S

Lo peor de este sendero es su mala señalización. Comienza dejando atrás el túnel de piedra del restaurante La Bombonera y un polígono industrial. En pocos momentos encontraremos carteles indicando el sentido de la ruta. Sabrás que vas bien dirigido si al inicio pasas la Fuente de las Brujas. En la primera bifurcación se puede elegir entre el recorrido completo e ir por el puente del Pozo Quirol, pero cualquier camino es válido porque, al ser un paseo circular, los dos van acaban en el mismo sitio. Si se elige el camino de la derecha caminaremos un rato hasta llegar a una curva, ahí deberemos seguir la carretera y bajar por el camino que desciende por la izquierda. 

Pasados unos 40 minutos y tras atravesar varias zonas de cultivo y ganado llegaremos a la Ermita de los Llanos. En ese punto hay que cruzar el puente piedra y girar a la izquierda donde hay un cartel que indica la continuación de la senda. Después, atravesaremos puntos destacados como el Charco de Cardenillo, el chorro Malacatones y la Tabla Saltillos donde se encuentran las partes más complicadas del recorrido por la pendiente y la estrechez del camino.

Con un fallecimiento muscular después de estar horas andando a la solana (en verano recomiendo ir prontito para evitar las horas de sol más fuerte), nos vamos a Cuevas del Valle a 20 minutos en coche desde Arenas de San Pedro. 

Uno de los rincones de Cuevas del Valle / C.V.S

Este pueblecito tiene un encanto especial con sus cuestas empinadas y sus recovecos. Como todo pueblo español que se precie, tiene más bares que personas, pero yo creo que el mejor sitio es la Sociedad Puerto del Pico. En esta “peña” sirven unos riquísimos huevos rotos con boletus y atención a la ración de torreznos (o torreznacos más bien) por solo 3 euros. 

Alojamiento: Hotel rural: Paraíso de Gredos. Las habitaciones dobles con balcón tienen unas románticas vistas de la sierra.  

DÍA 3 | CUEVAS DEL VALLE – LA ADRADA

En Cuevas del Valle una de las rutas de senderismo que se pueden hacer es la senda Castañar de las Huertas, una de las que se pueden hacer en el Barranco de las Cinco Villas. 

A diferencia de la de los Pescadores, esta ruta se puede seguir de manera sencilla pues esta señalizada con marcas de un círculo amarillo y un punto rojo. Dura cerca de una hora y el camino es bastante fácil. A mitad de este paseo circular, antes de regresar, se encuentra un mirador desde donde se ve todo Cuevas del Valle. 

Podemos pasar por más pueblos con encanto como Pedro Bernardo que está considerado el Balcón del Valle del Tiétar por sus espectaculares vistas desde una posición elevada. Esta característica invita a los amantes del parapente y paramotor a sobrevolar la zona. Además de este intrépido hobby, en este municipio son famosos los higos en todas sus modalidades: fruta, mermelada y secos. 

Vistas desde el mirador de Pedro Bernardo / C.V.S

Para finalizar la mañana, nos vamos a La Adrada, a media hora en coche. Como a esas horas y después del senderismo aprieta el hambre hay que acudir al Restaurante ZEN La Plaza, al lado del Ayuntamiento. El menú entre semana cuesta 13,50 euros y es una delicia para el paladar. Personalmente, os recomiendo el pastel de Cabracho y la carrillera con salsa de setas (muy buenas en toda la zona del Valle del Tiétar).

La Suite 4 Estaciones del Paraíso del Tiétar / C.V.S

En La Adrada el alojamiento sinónimo de descanso y diversión a partes iguales es el Paraíso del Tiétar (como veis, los hoteles de la zona suelen hacer referencias paradisíacas, por algo será). Este complejo, a 5 minutos en coche de La Adrada, está formado por varias cabañas de madera en medio de un bosque de pinos, cada una cuenta con su propio porche para cenar a la luz de la luna. La crème de la crème son las suites que cuentan con jacuzzi privado, además de una cocina equipada, salón y baño. La privacidad es suprema y sin ningún tipo de duda es tirar a ganar.

Las instalaciones del “Paraíso” incluyen una cafetería, minigolf, salón de billar y zona de barbacoas y piscina climatizada para niños. Muy recomendable para parejas y familias, ya que los más pequeños podrán disfrutar a lo grande en un sitio que cuenta también con granja. En la recepción se puede también reservar películas o juegos para llevarlas al bungalow. 

DÍA 4 | LA ADRADA

Desde Paraíso del Tiétar hay varias rutas que se pueden hacer por la mañana para mover el body. Una de ellas, que en la recepción creen que es “para bebés”, dura 1 hora aproximadamente. Es un camino cómodo por asfalto y entre pinos, por lo que, la sombra está garantizada durante un largo tramo. 

Castillo de La Adrada / C.V.S

Este paseo se puede combinar con la visita al Castillo de La Adrada. La entrada cuesta 3 euros (2 con descuento). Con el tema del covid, se han reducido los horarios: de 10:00 a 14:00, siendo la última visita 40 minutos antes de la hora del cierre. En el castillo suele haber también una exposición temporal y la visita en total dura unos 30-40 minutos. Se puede subir a las torres y atención con los prisioneros que siguen deambulando por la cárcel de la fortificación.

Hoy dejamos el menú y nos vamos de raciones al Canadá Bar (mira la carta aquí). El precio medio por persona ronda los 10-12€. Atienden rápido, la comida está muy rica y las raciones son generosas.  Por la tarde, aconsejo disfrutar de las instalaciones y/o actividades del Paraíso del Tiétar. 

DÍA 5 | ÁVILA

No podemos marcharnos de la provincia de Ávila sin visitar la capital. Aparcar en la ciudad no es muy complicado. No es recomendable entrar al centro, ya que muchas calles son de acceso restringido y las zonas de estacionamiento suelen ser reservadas. Sin embargo, tanto por la zona de la muralla (cerca del Bar Lienzo Norte) como por el Mercadona de la carretera de Burgohondo hay bastantes sitios para dejar el coche gratis. Desde ahí se tarda menos de 15 minutos andando a la plaza de Santa Teresa de Jesús. En esa plaza, más conocida como “El Grande”, en la estatua de “La Palomilla” comienzan los free tours por el casco histórico. Hay que reservar previamente en la web

Hacer un free tour es siempre sinónimo de no perderte nada de la cultura, historia y arte de la ciudad que visitas. En Ávila también ocurre porque no es lo mismo ver zonas amuralladas o iglesias que te expliquen el porqué de todo aquello. Eso sí, recordar que el trabajo de los guías de estos tours, a pesar de su nombre, no son gratis y ellos sólo cobran de lo que le den los turistas. No es la primera vez que veo a alguien que hace una bomba de humo justo antes de acabar para evitar pagar algo que de verdad merece la pena. 

Para terminar estos breves apuntes sobre Ávila, os recomiendo comer en el restaurante Siglo XII. El menú cuesta 15 euros y acabas lleníiiisimo. ¿Lo mejor? Sus patatas revolconas con torreznos y los pimientos rellenos de carne. Sus postres se merecen ser parte del monumento de Las Grandezas de Ávila. Por cierto, como he mencionado antes, una estatua llamada “La Palomilla” porque antes estaba en un parque en el que se llenaba de cacas de paloma.

Las patatas revolconas del menú del restaurante Siglo XII / C.V.S

Barcelona y el desconfinamiento de sus atardeceres

Barcelona pasa hoy a la fase 1 de la desescalada. A pesar de que no se puede salir a otros municipios dentro de la provincia, son muchos los planes que se pueden hacer respetando las medidas de seguridad. Uno de ellos es admirar el atardecer, algo al aire libre, gratuito y que respeta las franjas horarias (20:00-23:00) porque en la ciudad se pone el sol a las 21:15.

Desde Otro blog viajero de mierda os recomendamos cinco emplazamientos clave para ver la caída del sol.

Park Güell

Este famoso parque diseñado por Gaudí está abierto desde el pasado día 20, después de llevar dos meses clausurado. De hecho, todos los vecinos del municipio no tienen que pagar para entrar. En la gran plaza del parque, en los bancos ondulados llenos de teselas la caída del sol tiene su propia magia gracias a la vista 180º de la Ciudad Condal.

Park Güell / CVS

Montjuic

Subir hasta el Museo Nacional del Arte de Cataluña desde Plaza de España, es una tarea que se lleva mejor gracias a las escaleras mecánicas que facilitan el ascenso por la empinada cuesta. Frente a este bonito edificio descansa la Fuente Mágica de Montjuic y una increíble vista panorámica.

Anillo olímpico

A 10 minutos andando desde el Museo Nacional del Arte de Cataluña y tras cruzar el parque de Joan Maragall nos encontramos de bruces con la anilla olímpica. Un lugar relativamente nuevo, ya que se creó para los Juegos Olímpicos de 1992, en el que podemos ver cómo los últimos rayos del sol bañan el Palau Sant Jordi o la gran Torre de Comunicaciones.

Los Bunkers del Carmel

Esta zona elevada se encuentra en una localización privilegiada del barrio del Carmel (a 262 metros de altura). Aunque supone un gran esfuerzo subir la cuesta para llegar al mirador, os prometemos que la vista de 360º vale realmente la pena.

Este lugar ha sufrido una gran transformación. Durante la Guerra Civil española había una batería antiaérea, de hecho, todavía es posible ver las marcas que dejaron los cañones en el suelo. Posteriormente se estableció uno de los últimos barrios de barracas (chabolas) y ahora es una zona abandonada que acoge a residentes y turistas, aunque es una zona menos masificada que Montjuic o Park Güell.

Bunkers del Carmel / CVS

La Barceloneta y el Port Vell

Para todos aquellos a los que no les gusten las alturas, pueden disfrutar del atardecer a nivel del mar. En la fase 1 se permite pasear o hacer deporte en las playas, pero no bañarse, algo que sí se puede hacer en la fase 2.

Hasta el momento, solo podremos ver el atardecer en la playa de La Barceloneta mientras caminamos por la orilla. Lo mismo que sucede en el Port Vell donde se puede disfrutar de la caída del sol sobre las velas de los barcos.

La vida en Mykonos antes de que abran las discotecas

La isla griega es famosa por sus fiestas masivas, despedidas de soltera y raves en la playa. Sin embargo, cuando todavía no ha empezado la temporada de verano, Mykonos se convierte en una isla desierta con mucho encanto.

Mykonos se encuentra a 180 km de Atenas y en menos de una hora de avión se puede aterrizar en su aeropuerto, un sitio enano con pintas de piscina pública y con una única sala de espera desde la que se observan los despegues. Lo más económico para volar desde España es hacer escala en Atenas.

Para ir del aeropuerto al centro hay un bus que vale menos de 3 euros, aunque la mayoría de alojamientos cuenta con un sistema gratuito de recogida. Lo único que tienes que hacer es confirmar la hora de tu llegada y te esperarán con una sonrisa y un cartel con tu nombre (les falta la caja de bombones). Yo os recomiendo el Studio Eleni (Aghias Paraskevis 22).

Recorriendo la isla con tranquilidad

Las blancas calles de Mykonos / Cristina Vega Sanz

Mykonos es una isla muy cómoda porque el centro se puede recorrer andando. Se trata de un entramado de callejuelas y casas pintadas de blanco, a excepción de las ventanas y los balcones que están teñidos de azul. En temporada baja (de octubre a mayo) los agobiantes intentos de sobrepasar multitudes se convierten en tranquilos paseos por el empedrado de las calles.

Lo curioso es que se puede observar cómo los autóctonos repintan a contrarreloj la isla para que esté a punto en los meses con más afluencia de turistas (julio y agosto).

Ver el atardecer rozando el mar

Una de las partes más asombrosas de Mykonos es Little Venice. Desde allí se observa uno de los mejores atardeceres del mundo. En temporada baja, se puede coger sitio en el muro que separa las terrazas del mar. Ver el sol caer mientras te salpican las olas que golpean las fachadas blancas es una experiencia bastante gratificante. A escasos metros de Little Venice, se encuentran los molinos que, pudiendo haber salido de la misma Castilla-La Mancha, protegen la playa griega desde arriba.

Cabras de camino a la playa

Toda la zona que abarca Little Venice y los molinos sería el centro de Mykonos, pero esta tiene más puntos de interés. Cruzando toda la isla, nos encontramos con una zona bastante montañosa y rural. Lejos de los mojitos en las terrazas y las fotos con el pelo al viento, se encuentra lo más auténtico de Mykonos.

Vista de la Mykonos rural / C.V.S

Sus ciudadanos viven en humildes casas rodeados de malashierbas y cabras. Por esa zona es muy difícil guiarse por varias razones: todos los caminos son idénticos, no hay internet y los autóctonos no hablan inglés. Sin lugar a dudas, atravesar la isla se convierte en toda una aventura, aunque hacerlo andando puede llegar a convertirse en tarea imposible. Por eso la mejor opción es alquilar una moto o un quad. Los que no tengan ni vergüenza ni miedo se pueden atrever a hacer autostop. Los ciudadanos de Mykonos se caracterizan por ser sencillos, simpáticos y hospitalarios por lo que no suelen denegar la ayuda a un turista.

Animales fantásticos y dónde encontrarlos

Petros II / C.V.S

Como todo lugar turístico que se precie, esta isla también cuenta con un animal fantástico y misterioso. Escocia tiene a Nessie, EE.UU al Bigfoot y Mykonos presume de su pelícano rosa, Petros. Conseguir una foto suya no es misión imposible ya que suele rondar por la Taberna de Paraportriani, cerca de Little Venice. Cuenta la leyenda que el pelícano que se puede encontrar actualmente no es el original, por lo que le han renombrado como Petros II. Hay dos versiones que circulan sobre la desaparición del primer pelícano: que murió y que fue robado por los lugareños de la isla de Tinos. Junto a Petros, decenas de gatos corretean de un lado a otro de la isla.

Además de ganar tranquilidad, en Mykonos en temporada baja se ahorra dinero. Los precios entre un mes y otro no tienen nada que ver. Todo se ve afectado por el aumento de la demanda, desde los alojamientos hasta la comida. Un gyros (una especie de kebab griego) con una cerveza puede pasar de costar 4 € a más de 10 dependiendo del mes.

Ruta por la naturaleza de Bulgaria

| RUTA DE 12 DÍAS POR BULGARIA

Elegimos Bulgaria para evadirnos del madrileño calor estival (no tuvimos esa suerte). La naturaleza, la arquitectura ortodoxa y su interesante historia, también fueron razones de peso para elegir Bulgaria como destino. Estuvimos 12 días y aun así, fueron pocas jornadas para disfrutar de todo lo que alberga el país.

LA CAPITAL: SOFÍA

Iglesia de Boyana / Diego Sánchez-Cascado

Es grande y con mucho que ver. Su arquitectura tiene representación de todas las culturas que han habitado en estas tierras. Desde los romanos hasta la época actual pasando por los otomanos, los ortodoxos y los comunistas entre otros. Edificaciones de estas características se distribuyen a lo largo de todo el país. En 3 días, se puede ver lo más relevante de la ciudad, yendo a todas partes caminando, salvo a la Iglesia de Boyana que está a las afueras y fuimos en coche (obligatorio ir). Para probar la comida típica de Bulgaria, salir de la zona turística. El precio desciende y la calidad aumenta.

MONASTERIOS, CUEVAS Y CATARATAS

Monasterio de Rila / D.S-C

Pudimos subir a Belogradchik, pero bajamos al Parque Nacional de Rila. La naturaleza es preciosa, la comida es barata y rica. No pudimos subir a los Siete Lagos, aunque lo recomiendan encarecidamente. Por el contrario, visitamos el monasterio de Rila (espectacular), el templo de San Luke y la cueva de Ivan Riski. Nos dijeron, en castellano (es sorprendente la cantidad de personas que hablan castellano en Bulgaria) que esta cueva procura un buen futuro.

Fortaleza de Asen / D.S-C

Viajamos a Plovdiv por carreteras secundarias. Atravesando bosques, cruzando ciudades y esquivando camiones. Una ciudad universitaria, con mucho ambiente nocturno y mucha cultura.

Por 5 euros vimos una ópera espectacular “Orfeo y Eurídice” en el teatro romano del siglo I. Fuimos a ver la fortaleza de Asen y las cataratas de Bachkovo, pero recomiendan también las tumbas tracias de Kazanlak.

Para descansar del trote físico y mental que acumulábamos, viajamos hasta Burgas, al mar negro. Pero nos invadió el pánico a no hacer nada, el peor mal que puede sufrir un turista, y visitamos Sozopol y Nesebar. Totalmente recomendado, ambas ciudades son una preciosidad. Nesebar es muy turística, pero es increíble. Creo que nunca he visto mayor aglomeración de iglesias en tan poco espacio. 

Nessebar / D.S-C

LA CIUDAD DE LA INDEPENDENCIA BÚLGARA

Desde Burgas viajamos hasta Veliko Tarnovo. Lugar donde se proclamó la independencia de Bulgaria. Todo cierra a las 18:00, así que es importante madrugar. Visitamos Triavna, un lugar acogedor y tranquilo. La cueva Devetashka es un lugar asombroso. Nos quedamos también con ganas de ver el monumento Buzludja (un ¿ovni comunista?). Volvimos a Sofía para coger desde ahí, el avión de nuevo a Madrid.

Catedral de la Ascensión en Veliko Tarnovo / D.S-C

Bulgaria es un país fantástico, barato, precioso, con gente agradable y muchos lugares que visitar. 100% recomendable. Yo tengo pendiente otra visita.

Las 6 delicias gastronómicas de Córdoba que tienes que probar

Córdoba es una ciudad maravillosa cultural-, social- y gastronómicamente hablando. Su su lejano pasado musulmán ha hecho mella en una tradición llena de sabor y especias. Aunque son muchos los platos que hay que probar en esta ciudad andaluza, si pasas pocos días de visita estos son los manjares que no puedes dejar de probar.

Berenjenas fritas con miel

Berenjenas fritas con miel / Flickr

Se trata de un plato muy sencillo pero que entra divinamente después de recorrer la Mezquita-Catedral y subir hasta la torre del interior del Patio de los Naranjos. Sirve como aperitivo para compartir, como acompañamiento o, incluso, primer plato. Un snack sano y delicioso que se puede disfrutar en cualquier sitio de Córdoba pero que podrás ponerte las botas en Bodega San Basilio (c/ Enmedio, 12). La media razón es más que suficiente para 2-3 personas. Aunque si no te convence, pasea por el barrio de San Basilio que está lleno de bares.

Salmorejo

Salmorejo / Cristina Vega Sanz

Pasear por los patios a 40º en verano no se hace tan pesado si sabes que la recompensa es un buen salmorejo. El primer plato cordobés por excelencia no falla en ningún restaurante. Yo te aconsejo el de La cazuela de la Espartería (c/ Rodríguez Marín, 16).

Flamenquines

Flamenquín / Flickr

Quien le pusiera el nombre como si se tratase de un diminutivo no había probado un flamenquín. Este contundente plato llena con solo leer sus ingredientes: es un rollo de cinta de lomo rebozado y relleno de jamón serrano y queso. Es recomendable alternar este plato con algo más ligero si no queremos acabar rodando por la calleja de las flores. Plato exquisito y poco grasiento (en la medida de lo posible) en La Posada Del Caballo Andaluz (c/ D San Basilio, 16). Un restaurante precioso con terraza al lado de las caballerizas reales.

Rabo de toro

Este estofado de vaca o toro es uno de los mejores segundos platos que se pueden pedir en la ciudad andaluza. También se puede encontrar en formato croqueta y las de la Taberna D’Ucles (c/ Corregidor Luis de la Cerda, 34-36) tienen premio.

Croquetas de rabo de toro de la Taberna D’Ucles / C.V.S

Herencia árabe

Lámpara de la Tetería Petra / C.V.S

En el año 756, Córdoba fue la capital del emirato independiente de Al-Andalus y unos doscientos años después (en el 929) se convirtió en la capital del califato independiente de Damasco; sede religiosa, política y administrativa del reino islámico en Occidente.

Este legado podemos encontrarlo en los edificios cordobeses y en platos como:

Cuscús

Cuscús de verduras / Pxhere

Este plato de sémola de trigo con verduras y garbanzos se puede completar con pollo, cordero o ternera (con cerdo no suele ser común ya que los musulmanes no comen carne procedente de este animal). El cuscús está riquísimo en las Bodegas Mezquita en la calle Corregidor Luis de la Cerda, 73.

Té marroquí y cachimba

Las teterías inundan las calles de Córdoba. Uno de estos lugares misteriosos y con un olor muy agradable a incienso es la Tetería Petra en la calleja de la Hoguera número 3, al lado de la Mezquita-Catedral. El mejor té es el marroquí que es simplemente agua caliente con menta o hierbabuena y azúcar. Un buen acompañamiento es la cachimba que se puede pedir de varios sabores como melón, fresa y melocotón. Aunque, si no te gusta ni el té ni fumar cachimba (que no tiene nada que ver con el tabaco convencional) puedes pedir un batido con helado, por ejemplo.

Patio interior de la Tetería Petra / C.V.S

Viaje invernal a la Cerdeña fantasma

| RUTA DE 4 DÍAS POR CERDEÑA

El cambio radical que vive Cerdeña en pleno invierno: de estar abarrotada de turistas a la completa calma. ¡ATENCIÓN porque muchos sitios están cerrados!

Nuestro objetivo era huir, escapar de las aglomeraciones, de la rutina, del trabajo (pena y fatiga lo llama Foucault). Por ello elegimos Cerdeña en invierno. La isla, que en verano rebosa turistas y belleza en medida similar, en enero solo goza de la segunda. Sin duda estas fechas son las mejores si te gustan los viajes tranquilos, sosegados y nada masificados, pero también tiene sus inconvenientes; 2 de los espacios que queríamos visitar estaban cerrados por reforma.

Sábado

Nuestro destino era Cagliari, capital de Cerdeña. A 20 minutos de aterrizar, el piloto anunció que la niebla impedía el aterrizaje. Tras media hora volando en círculos, aterrizamos en Alguer. Nos trastocó un poco, pero no en exceso pues esa noche íbamos a dormir en Alguer. El plan era visitar Cagliari con cierta rapidez y coger el coche en dirección a la ciudad en la que aterrizamos (es muy recomendable alquilar un coche para visitar Cerdeña). Después de tomar un café en primera línea de playa (el único abierto de los 10 establecimientos que vimos) comenzamos nuestra visita turística

Calle del casco histórico de Alguer / Diego Sánchez-Cascado

Cualquier página web te recomendará visitar la Catedral de Santa María o el Claustro de San Francisco. Hazlo, molan mucho, sobre todo el segundo. Pero lo mejor es recorrer las calles medievales del centro de la ciudad. Esas estrechas callejuelas medievales por donde apenas entra la luz, repletas de ropa colgada de los balcones y tiendas para turistas. Es famosa la venta de coral en Alguer. No lo compréis, por favor, destroza la fauna marina. 

En la fachada de algunos edificios, aparecen enormes fotografías de las personas centenarias que viven en la isla. Sorprendente la cantidad de retratos que pudimos ver. Lo más impresionante ha sido ver la puesta de sol desde la muralla, perdiéndose por detrás del mar. 

Puesta de sol en Alguer / D. S-C

Domingo

Despertamos temprano para aprovechar el día. Visitamos el complejo de Palmavera, unas construcciones nurágicas (población que habitó Cerdeña alrededor del siglo XVII a.C.). Son unas edificaciones preciosas, de base circular y falsa cúpula. Recuerdan a construcciones megalíticas, pues son la evolución de estas. El precio son 5 euros y merece totalmente la pena.

El complejo de Palmavera / D. S-C

De ahí, vuelta al coche, para visitar la Gruta de Neptuno, principal foco turístico de la zona. Para sorpresa nuestra, en proceso de rehabilitación. La página web lo anuncia con total claridad (consejo, visitar la página web de todo aquello que vayáis a visitar con anterioridad. Te ahorras este tipo de “problemas”). Paseamos por las calas que rodean la gruta. Una preciosidad. Por la tarde descansamos y recorrimos esas callejuelas de Alguer que me hacían imaginar tiempos antiguos e historias pasadas. 

Lunes

Condujimos hasta Sassari, a unos 30 kilómetros de Alguer. Su magnánima catedral genera una contradicción con el desaliño general de la ciudad. En primera instancia parece una preciosidad, ropa tendida en los balcones, fachadas descoloridas, y mucha vida en la calle. Después, cuando caigo en la cuenta del horror de romantizar la pobreza, siento cierta incomodidad que no me deja disfrutar de lo que veo. De nuevo, estas fechas nada turísticas, nos jugaron una mala pasada, el castillo de Sassari estaba cerrado por reforma. 

De nuevo al coche, camino a Castelsardo (a 70 km de Alguer). Una ciudad amurallada en lo alto de una montaña, con un castillo y una catedral sumidas en el silencio de la historia que se contraponen a la furia del mar. No os podéis hacer una idea de lo que nos costó encontrar un restaurante abierto, Castelsardo es una ciudad únicamente turística, y como no había turistas, pues todo estaba cerrado.

Martes

Anfiteatro romano de Cagliari / D. S-C

Madrugamos. Nuestro avión salía tarde desde Cagliari, así que aprovechamos ese día para ver la capital. Hay 248 kilómetros entre una ciudad y otra, pero la carretera está muy bien. Es una ciudad preciosa, con una zona alta (la defensiva) y una baja (puerto y mercado). En Cagliari, la vida bajo tierra debió tener gran importancia, galerías, caballerizas… pero no se puede visitar. La capital cuenta además con un anfiteatro, del siglo II d.C. con una capacidad para 10.000 espectadores. Para que os hagáis una idea de lo impresionante que es esta construcción, en Ipurua (estadio del Eibar) no caben más de 7.000 personas, y el de Cagliari no es de los más grandes, el Coliseum de Roma tenía un aforo de 65.000 personas. 

Vzorkvna: el Bar del Perro de Praga

Vzorkvna es un nombre difícil de pronunciar y más aún de recordar, como todas las palabras escritas en checo. Por eso, este pub es popularmente conocido como el Dog Bar (el Bar del Perro). Este apodo se lo han otorgado por el can de gran pelaje y medio metro de altura que merodea por el bar. Muchos son los rumores sobre este perro: desde que es ciego, hiperactivo y hasta depresivo y que necesita estar rodeado por un gran número de personas para ser feliz.

La bandera de la fiesta underground en Praga

Para poder entrar en este misterioso pub hay que recargar una pulsera con un mínimo de 5 euros que se usa para próximas consumiciones. Si al final de la noche no bebes nada, no te preocupes porque te devuelven el dinero.

La entrada deja intuir cómo puede llegar a ser lo que se encuentra en su interior. Paredes llenas de graffitis y pasadizos llenos de neones se abren paso dejando a la vista varias salas muy peculiares. 

En una de ellas lo curioso está si se alza la vista. En el techo descansa un sofá al que se puede subir por unas escaleras como si de una cama-litera se tratase. Lo difícil es conseguir un trozo del acolchado ya que siempre está ocupado por un grupo de estudiantes con algo más que un cigarro en la mano. En el Bar del perro se puede fumar, de todo. Al otro lado de la sala hay un piano (un poco descompuesto) preparado por si algún músico, o alguien con unas copas de más, está preparado tocar alguna pieza.

Sala con sofá / Fb Klub Vzorkovna

Las demás estancias se caracterizan por tener futbolines y zonas para charlar mientras te sientas en patinetes colgados como si fueran columpios. Parece que los propietarios de este bar no conocen las sillas estándar del Ikea porque cualquier lugar donde se puede descansar las posaderas está creado por objetos nacidos con otro uso: desde neumáticos hasta señales de tráfico.

Antes de acercarse al escenario para escuchar un concierto random es importante acudir a la barra para disfrutar de una pivo (cerveza en checo) o un Becherovka (licor de hierbas) a un precio muy asequible. Eso sí, prepárate bien porque ¡todas las bebidas tienen alta graduación!

Todos estos misterios lamentablemente sólo se podrán disfrutar a partir del 17 de abril. ¿Estarán reformando el local o que es que se han tomado su tiempo para ir al Ikea?

Cartel subido a las RRSS de Vzorkvna

¿Dónde está Vzorkvna?

Un fin de semana en Roma

La mejor época para visitar esta “ciudad-museo” sin necesidad de ir apartando cabezas de turistas es de enero a marzo. Es recomendable no visitar los museos vaticanos el último domingo de mes. Ese día acceder a la Capilla Sixtina es gratis y, por lo tanto, las colas pueden multiplicarse de forma desorbitada. Además, ir durante el primer trimestre del año te ayuda a no acabar con la camiseta completamente sudada después de ver ruinas a 40ºC intentando memorizar nombres de emperadores que olvidarás con el primer Negroni.

Puede parecer mentira pero ver la mayor parte de Roma en un fin de semana sí es que posible aunque, no te voy a mentir, va a ser una paliza así que ponte tus botas de montaña que comenzamos.

Estatua de ángel cerca del Castillo de Sant’Angelo / Cristina Vega Sanz

VIERNES

Los primeros vuelos de Madrid y Barcelona llegan a Roma antes de las 9:00. Para aquellos que no quieran madrugar o su jefe no les haya dado el día libre, hay varios vuelos que permiten pisar suelo romano antes de las 18:00. La mejor forma de ir del aeropuerto Fiumicino al centro es en tren o en bus. ¿La diferencia?: En bus son 10 minutos más de viaje pero te ahorra unos 20 euros (9 euros ida y vuelta). El bus deja en la estación de Termini, un buen lugar donde reservar el apartamento ya que los precios son más asequibles. Aunque, attenzione porque cerca de la estación “te roban hasta las bragas” (palabras de una guía local).

Paseo y cena por el Trastévere

Basílica de Santa María / C.V.S

Una de las primeras paradas obligatorias cuando el sol ha caído es el Trastévere. Un barrio con aires bohemios (al más puro estilo Montmartre parisino) donde no cenar en una pizzería debería estar penado con la muerte. Aunque en cada callejón hay un cartel luminoso, recomiendo entrar en Ai Marmi. Una pizzería que se podría calificar de bareto pero que está bien si quieres camuflarte entre los autóctonos. De hecho, si dudas de su localización te entenderán mejor si preguntas por el Obitorio (tanatorio) mote impuesto por las mesas de mármol que llenan este local. 

Las calles del Trastevere están inundadas de garitos en los que se puede disfrutar de una buena copa. Los romanos son muy fans del Aperol Spritz, una especie de Bitter Kas con alcohol, pero que, en mi opinión, sabe a medicamento sabor naranja.

Con varios Negronis en el cuerpo es el mejor momento para ver Roma de noche, cuando los monumentos pueden llegar a ser aún más impresionantes. 

SÁBADO

Comenzar un día con un Freetour es la mejor manera para hacernos una idea generalizada de Roma. El que ofrece Civitatis está muy bien porque, aunque lo grupos suelen ser grandes, te dejan unos cascos para escuchar bien al guía. Comienza en Plaza de España a las 10:30 y recorre Fontana de Trevi, Panteón de Agripa (también por dentro) y Plaza Navona. Tras dos horas de buenas explicaciones y anécdotas, el hambre acecha por lo que no se puede rechazar un buen plato de pasta en Pizzeria La Montecarlo.

Coliseo / C.V.S

Para bajar la comida nada mejor que entrar en el Coliseo. Muy importante reservar antes las entradas (aunque cueste dos euros más) para evitar colas kilométricas. Con la entrada al Coliseo entra también el Foro Romano. Sinceramente, se trata de un paseo viendo restos de columnas casi idénticas por lo que esta visita se puede acortar considerablemente. 

Antes de que caiga el sol

Il Buco della Serratura / C.V.S

Hay que ir veloce al Jardín de los Naranjos para ver el atardecer. Una estampa preciosa donde no faltarán las sesiones de fotos de instagramers mirando al infinito.

De camino desde el Foro se encuentra el monumento a Vittorio Emanuele (un gran pastel de boda) y la Boca della Verità. Esta se encuentra dentro de una iglesia pero en la puerta se forman grandes colas. Así que está bien visitarla por hacer la gracia de meter la mano en el agujerito de la boca pero solo si no hay la espera es breve.

Una vez que el sol se ha ocultado, puedes conocer uno de los muchos secretos de Roma: il Buco della Serratura. Un pequeño agujero en la cerradura de la conocida como Orden de Malta por el que se puede ver una bonita estampa con la basílica de San Pedro como fondo. 

DOMINGO

El Vaticano

El reflejo de la Basílica de San Pedro antes de entrar en El Vaticano / C.V.S

La entrada al país más pequeño del mundo es gratuita y sólo hay que esperar la breve cola que se forma antes del control policial. Una vez dentro se puede acceder a la Basílica de San Pedro (también gratis) y subir a la torre para admirar las preciosas vistas.

¡OJO! Los miércoles son las audiencias del Papa y los domingos hay misa, por lo que, aunque son momentos curiosos, impiden entrar a la Basílica. 

Tras abandonar la cumbre de la Iglesia, se puede pasear (de vuelta a Termini) por el río Tíber y ver el Castillo y el puente de Sant’Angelo. Entrar al Castillo cuesta 20 euros para adultos, aunque hay descuentos para menores de edad y jóvenes hasta los 25 años.

Castillo de Sant’Angelo / C.V.S
Paseo a orillas del río Tíber / C.V.S
Diseña un sitio como este con WordPress.com
Comenzar