Noche loca en Bangkok

“Lo que pasa en Tailandia, se queda en Tailandia”. Una promesa pactada por multitud de viajeros del globo que yo voy a romper en esta nueva entrada de Otro blog viajero de mierda.

Bangkok es una ciudad que se define por su absoluto caos: tanto para los coches, con su infernal tráfico, como para los peatones, por sus locos mercados donde la falta de higiene es palpable (por eso no nos extraña la existencia del covid). Y en medio de una ciudad tan caótica no podía faltar una calle para pasar una noche digna de la película “Resacón 2”.

Khao San

Khao San es por excelencia el centro neurálgico de la noche tailandesa junto a las raves que se montan en las playas de todo el país. Situada a 15 minutos andando del Gran Palacio, esta calle está rodeada de templos budistas (Wats) donde los fiesteros pueden purificar su alma de sus pecados nocturnos.

Tourists at Khao San Road in the evening
Khao San Road

La oscuridad de Bangkok ante la falta de farolas choca brutalmente con la iluminada Khao San (me gusta más llamarla Kaos An) que pretende parecerse a una mezcla de las Vegas, Broadway y la Gran Vía madrileña, pero en pequeñas dimensiones. Decenas de bares están concentrados en apenas 400 metros y se entremezclan con carteles del Burger King y 7 Eleven (en Bangkok hay uno en cada esquina), estudios de tatuajes, salones de masajes y puestos ambulantes de ropa y comida.

En el inicio de la noche, se empieza pronto (sobre las 7-8 de la tarde), nos parecerá que estamos en Gandía o Salou ya que el acoso de los relaciones públicas aumenta durante nuestro paseo. Lo mejor es dar una vuelta y fichar las mejores ofertas de cócteles e igual regatear algún chupito con los RRPP.

Cervezas de Tailandia

No se puede abandonar Tailandia sin probar sus cuatro tipos de cervezas nacionales: Chang (mi favorita), Shinga, Leo y Tiger y los cubos de plástico, como los de la playa, que sirven con hielo, zumo y algún brebaje de alta graduación.

OJO: Si no quieres arriesgarte a estar con diarrea durante 24 horas, evita cualquier bebida que lleve hielo ya que están hechos con agua del grifo contaminada. Eso sí, cuando el calor aprieta es muy difícil resistirse a una bebida refrescante y una vez pases el virus no volverás a tener problemas estomacales.

The Club, Superflow Beach o Brick Bar compiten con sus DJs, conciertos en directo, fiestas temáticas y “free shots” para atraer al mayor número de turistas a sus mesas. En Khao San la mayor parte de los fiesteros son extranjeros.

fiesta-khao-san-road
Brick Bar

Escorpiones fritos

Entre copa y copa y para no acabar en un hospital tailandés por un coma etílico, es necesario llenar bien la tripa de los manjares tailandeses. Aunque hay bastantes restaurantes de alto standing, para mí la mejor opción es cenar un buen plato de pad thai en un puesto callejero. Esta comida es la más típica del país y consiste en una gran cantidad de fideos con verduras y huevo (no te quedarás con hambre) a los que se les puede añadir algo de carne. El mejor puesto es el que está en la entrada de Khao San, al lado del Burger King. Por menos de 3 euros cenas perfectamente en una terraza improvisada con taburetes de plástico.

Escorpiones fritos Foto Premium
Escorpiones fritos

Si te has quedado con hambre, de postre puedes tomarte un crepe con chocolate o, si eres de experiencias intrépidas, puedes comprarte un insecto frito. Hay bastantes puestos con todo tipo de bichos empalados: grillos, saltamontes, cucarachas y hasta escorpiones. Aunque yo no me atreví a probarlos, por lo que pudiera pasar, un británico me dijo que era como tomarse “una palomita con sabor a pollo”.

En Tailandia hay platos para cada tipo de estómago. Hay puestos con cocodrilos abiertos dando vueltas en un pincho como si fueran cerdos con una manzana roja en la boca. No sabría decir la veracidad de esa carne ni de los llaveros con forma de garra que venden. Lo que sí es seguro es que se trata de un verdadero reclamo para turistas porque incluso te cobran 50 céntimos si quieres hacer fotos.

Puesto de cocodrilo en la Khao San Road de Bangkok (Tailandia)
Puesto de cocodrilo frito / Sergio Otegui

Ping pong show y Soi Cowboy

Además de tatuarse una mariposa en el culo, una de las mayores tentaciones en Bangkok con unas copas de más es asistir a un Ping Pong Show. Este tipo de ocio no es fácil de encontrar y menos si eres mujer. El truco consiste en preguntar (discretamente) a los RRPP.

Después de su cara de incredulidad porque lo pregunte una mujer, todos acaban presentándote a un amigo o un primo que te puede llevar a este tipo de shows. Tendrás que seguirle como si estuvieras de incógnito y no es nada fácil llevar el mismo ritmo que un tailandés por el caos de la capital.

Una vez fuera del barullo, te mandará en un taxi o en un tuk tuk a un bar a unos 20 minutos de Khao Shan en la zona de Soi Cowboy. Lo importante es ir en grupo y no separarte, ya que, aunque los tailandeses suelen ser buena gente, es mejor no arriesgarse.

Tras seguir a un desconocido a todo trapo y montarte en un carricoche, acabarás en la entrada de un club donde tendrás que pagar unos 90 bahts (unos 9 euros) con una consumición incluida. El Ping Pong show es una grotesca muestra del turismo sexual de Tailandia. Consiste en un espectáculo en el que las strippers hacen todo tipo de cosas con sus, digámoslo finamente, músculos pélvicos. Aunque el nombre del show procede del lanzamiento de pelotas de ping pong con la vagina, las protagonistas hacen todo tipo de cosas con sus partes más íntimas: escribir, absorber líquidos y hasta ¡fumar!

Soi Cowboy

Una vez traumados con ese tipo de imágenes, es el mejor momento de salir a dar una vuelta por Soi Cowboy. Esta calle es más pequeña que Khao San y hay más degeneración. Aquí se grabaron varias de las escenas de “Resacón 2”. El resumen de esta zona son neones, música a todo trapo y carteles de mujeres ligeras de ropa con sombreros de vaqueros. Las consumiciones en los bares son más caras que en Khao San y las camareras presionan a los hombres para que les inviten a una copa o a que pasen un rato más con ellas, en privado. Soi Cowboy es sin duda una zona a la que ir, estar un rato y coger un tuk tuk de vuelta al hostal.

Muchas cosas pueden pasar en una noche loca en Bangkok y la mejor idea es abandonar a tiempo si no te quieres despertar con un diente menos o con un tatuaje de más.

Publicado por Cristina Vega

Periodista y economista. Actualmente formo parte del equipo de Es la Mañana de Federico en esRadio. Lo de que me encanta viajar es algo obvio y, por eso, os ahorraré tiempo leyendo sobre mis hobbys. He vivido entre España y Alemania y quién sabe si acabaré mudándome a otro país en un futuro no tan lejano. Ah, y...¡no me gusta Instagram!

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