Un fin de semana en Roma

La mejor época para visitar esta “ciudad-museo” sin necesidad de ir apartando cabezas de turistas es de enero a marzo. Es recomendable no visitar los museos vaticanos el último domingo de mes. Ese día acceder a la Capilla Sixtina es gratis y, por lo tanto, las colas pueden multiplicarse de forma desorbitada. Además, ir durante el primer trimestre del año te ayuda a no acabar con la camiseta completamente sudada después de ver ruinas a 40ºC intentando memorizar nombres de emperadores que olvidarás con el primer Negroni.

Puede parecer mentira pero ver la mayor parte de Roma en un fin de semana sí es que posible aunque, no te voy a mentir, va a ser una paliza así que ponte tus botas de montaña que comenzamos.

Estatua de ángel cerca del Castillo de Sant’Angelo / Cristina Vega Sanz

VIERNES

Los primeros vuelos de Madrid y Barcelona llegan a Roma antes de las 9:00. Para aquellos que no quieran madrugar o su jefe no les haya dado el día libre, hay varios vuelos que permiten pisar suelo romano antes de las 18:00. La mejor forma de ir del aeropuerto Fiumicino al centro es en tren o en bus. ¿La diferencia?: En bus son 10 minutos más de viaje pero te ahorra unos 20 euros (9 euros ida y vuelta). El bus deja en la estación de Termini, un buen lugar donde reservar el apartamento ya que los precios son más asequibles. Aunque, attenzione porque cerca de la estación “te roban hasta las bragas” (palabras de una guía local).

Paseo y cena por el Trastévere

Basílica de Santa María / C.V.S

Una de las primeras paradas obligatorias cuando el sol ha caído es el Trastévere. Un barrio con aires bohemios (al más puro estilo Montmartre parisino) donde no cenar en una pizzería debería estar penado con la muerte. Aunque en cada callejón hay un cartel luminoso, recomiendo entrar en Ai Marmi. Una pizzería que se podría calificar de bareto pero que está bien si quieres camuflarte entre los autóctonos. De hecho, si dudas de su localización te entenderán mejor si preguntas por el Obitorio (tanatorio) mote impuesto por las mesas de mármol que llenan este local. 

Las calles del Trastevere están inundadas de garitos en los que se puede disfrutar de una buena copa. Los romanos son muy fans del Aperol Spritz, una especie de Bitter Kas con alcohol, pero que, en mi opinión, sabe a medicamento sabor naranja.

Con varios Negronis en el cuerpo es el mejor momento para ver Roma de noche, cuando los monumentos pueden llegar a ser aún más impresionantes. 

SÁBADO

Comenzar un día con un Freetour es la mejor manera para hacernos una idea generalizada de Roma. El que ofrece Civitatis está muy bien porque, aunque lo grupos suelen ser grandes, te dejan unos cascos para escuchar bien al guía. Comienza en Plaza de España a las 10:30 y recorre Fontana de Trevi, Panteón de Agripa (también por dentro) y Plaza Navona. Tras dos horas de buenas explicaciones y anécdotas, el hambre acecha por lo que no se puede rechazar un buen plato de pasta en Pizzeria La Montecarlo.

Coliseo / C.V.S

Para bajar la comida nada mejor que entrar en el Coliseo. Muy importante reservar antes las entradas (aunque cueste dos euros más) para evitar colas kilométricas. Con la entrada al Coliseo entra también el Foro Romano. Sinceramente, se trata de un paseo viendo restos de columnas casi idénticas por lo que esta visita se puede acortar considerablemente. 

Antes de que caiga el sol

Il Buco della Serratura / C.V.S

Hay que ir veloce al Jardín de los Naranjos para ver el atardecer. Una estampa preciosa donde no faltarán las sesiones de fotos de instagramers mirando al infinito.

De camino desde el Foro se encuentra el monumento a Vittorio Emanuele (un gran pastel de boda) y la Boca della Verità. Esta se encuentra dentro de una iglesia pero en la puerta se forman grandes colas. Así que está bien visitarla por hacer la gracia de meter la mano en el agujerito de la boca pero solo si no hay la espera es breve.

Una vez que el sol se ha ocultado, puedes conocer uno de los muchos secretos de Roma: il Buco della Serratura. Un pequeño agujero en la cerradura de la conocida como Orden de Malta por el que se puede ver una bonita estampa con la basílica de San Pedro como fondo. 

DOMINGO

El Vaticano

El reflejo de la Basílica de San Pedro antes de entrar en El Vaticano / C.V.S

La entrada al país más pequeño del mundo es gratuita y sólo hay que esperar la breve cola que se forma antes del control policial. Una vez dentro se puede acceder a la Basílica de San Pedro (también gratis) y subir a la torre para admirar las preciosas vistas.

¡OJO! Los miércoles son las audiencias del Papa y los domingos hay misa, por lo que, aunque son momentos curiosos, impiden entrar a la Basílica. 

Tras abandonar la cumbre de la Iglesia, se puede pasear (de vuelta a Termini) por el río Tíber y ver el Castillo y el puente de Sant’Angelo. Entrar al Castillo cuesta 20 euros para adultos, aunque hay descuentos para menores de edad y jóvenes hasta los 25 años.

Castillo de Sant’Angelo / C.V.S
Paseo a orillas del río Tíber / C.V.S

Publicado por Cristina Vega

Periodista y economista. Actualmente formo parte del equipo de Es la Mañana de Federico en esRadio. Lo de que me encanta viajar es algo obvio y, por eso, os ahorraré tiempo leyendo sobre mis hobbys. He vivido entre España y Alemania y quién sabe si acabaré mudándome a otro país en un futuro no tan lejano. Ah, y...¡no me gusta Instagram!

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