| RUTA DE 4 DÍAS POR CERDEÑA
El cambio radical que vive Cerdeña en pleno invierno: de estar abarrotada de turistas a la completa calma. ¡ATENCIÓN porque muchos sitios están cerrados!
Nuestro objetivo era huir, escapar de las aglomeraciones, de la rutina, del trabajo (pena y fatiga lo llama Foucault). Por ello elegimos Cerdeña en invierno. La isla, que en verano rebosa turistas y belleza en medida similar, en enero solo goza de la segunda. Sin duda estas fechas son las mejores si te gustan los viajes tranquilos, sosegados y nada masificados, pero también tiene sus inconvenientes; 2 de los espacios que queríamos visitar estaban cerrados por reforma.
Sábado
Nuestro destino era Cagliari, capital de Cerdeña. A 20 minutos de aterrizar, el piloto anunció que la niebla impedía el aterrizaje. Tras media hora volando en círculos, aterrizamos en Alguer. Nos trastocó un poco, pero no en exceso pues esa noche íbamos a dormir en Alguer. El plan era visitar Cagliari con cierta rapidez y coger el coche en dirección a la ciudad en la que aterrizamos (es muy recomendable alquilar un coche para visitar Cerdeña). Después de tomar un café en primera línea de playa (el único abierto de los 10 establecimientos que vimos) comenzamos nuestra visita turística

Cualquier página web te recomendará visitar la Catedral de Santa María o el Claustro de San Francisco. Hazlo, molan mucho, sobre todo el segundo. Pero lo mejor es recorrer las calles medievales del centro de la ciudad. Esas estrechas callejuelas medievales por donde apenas entra la luz, repletas de ropa colgada de los balcones y tiendas para turistas. Es famosa la venta de coral en Alguer. No lo compréis, por favor, destroza la fauna marina.
En la fachada de algunos edificios, aparecen enormes fotografías de las personas centenarias que viven en la isla. Sorprendente la cantidad de retratos que pudimos ver. Lo más impresionante ha sido ver la puesta de sol desde la muralla, perdiéndose por detrás del mar.

Domingo
Despertamos temprano para aprovechar el día. Visitamos el complejo de Palmavera, unas construcciones nurágicas (población que habitó Cerdeña alrededor del siglo XVII a.C.). Son unas edificaciones preciosas, de base circular y falsa cúpula. Recuerdan a construcciones megalíticas, pues son la evolución de estas. El precio son 5 euros y merece totalmente la pena.

De ahí, vuelta al coche, para visitar la Gruta de Neptuno, principal foco turístico de la zona. Para sorpresa nuestra, en proceso de rehabilitación. La página web lo anuncia con total claridad (consejo, visitar la página web de todo aquello que vayáis a visitar con anterioridad. Te ahorras este tipo de “problemas”). Paseamos por las calas que rodean la gruta. Una preciosidad. Por la tarde descansamos y recorrimos esas callejuelas de Alguer que me hacían imaginar tiempos antiguos e historias pasadas.
Lunes
Condujimos hasta Sassari, a unos 30 kilómetros de Alguer. Su magnánima catedral genera una contradicción con el desaliño general de la ciudad. En primera instancia parece una preciosidad, ropa tendida en los balcones, fachadas descoloridas, y mucha vida en la calle. Después, cuando caigo en la cuenta del horror de romantizar la pobreza, siento cierta incomodidad que no me deja disfrutar de lo que veo. De nuevo, estas fechas nada turísticas, nos jugaron una mala pasada, el castillo de Sassari estaba cerrado por reforma.
De nuevo al coche, camino a Castelsardo (a 70 km de Alguer). Una ciudad amurallada en lo alto de una montaña, con un castillo y una catedral sumidas en el silencio de la historia que se contraponen a la furia del mar. No os podéis hacer una idea de lo que nos costó encontrar un restaurante abierto, Castelsardo es una ciudad únicamente turística, y como no había turistas, pues todo estaba cerrado.
Martes

Madrugamos. Nuestro avión salía tarde desde Cagliari, así que aprovechamos ese día para ver la capital. Hay 248 kilómetros entre una ciudad y otra, pero la carretera está muy bien. Es una ciudad preciosa, con una zona alta (la defensiva) y una baja (puerto y mercado). En Cagliari, la vida bajo tierra debió tener gran importancia, galerías, caballerizas… pero no se puede visitar. La capital cuenta además con un anfiteatro, del siglo II d.C. con una capacidad para 10.000 espectadores. Para que os hagáis una idea de lo impresionante que es esta construcción, en Ipurua (estadio del Eibar) no caben más de 7.000 personas, y el de Cagliari no es de los más grandes, el Coliseum de Roma tenía un aforo de 65.000 personas.
