Córdoba es una ciudad maravillosa cultural-, social- y gastronómicamente hablando. Su su lejano pasado musulmán ha hecho mella en una tradición llena de sabor y especias. Aunque son muchos los platos que hay que probar en esta ciudad andaluza, si pasas pocos días de visita estos son los manjares que no puedes dejar de probar.
Berenjenas fritas con miel

Se trata de un plato muy sencillo pero que entra divinamente después de recorrer la Mezquita-Catedral y subir hasta la torre del interior del Patio de los Naranjos. Sirve como aperitivo para compartir, como acompañamiento o, incluso, primer plato. Un snack sano y delicioso que se puede disfrutar en cualquier sitio de Córdoba pero que podrás ponerte las botas en Bodega San Basilio (c/ Enmedio, 12). La media razón es más que suficiente para 2-3 personas. Aunque si no te convence, pasea por el barrio de San Basilio que está lleno de bares.
Salmorejo

Pasear por los patios a 40º en verano no se hace tan pesado si sabes que la recompensa es un buen salmorejo. El primer plato cordobés por excelencia no falla en ningún restaurante. Yo te aconsejo el de La cazuela de la Espartería (c/ Rodríguez Marín, 16).
Flamenquines

Quien le pusiera el nombre como si se tratase de un diminutivo no había probado un flamenquín. Este contundente plato llena con solo leer sus ingredientes: es un rollo de cinta de lomo rebozado y relleno de jamón serrano y queso. Es recomendable alternar este plato con algo más ligero si no queremos acabar rodando por la calleja de las flores. Plato exquisito y poco grasiento (en la medida de lo posible) en La Posada Del Caballo Andaluz (c/ D San Basilio, 16). Un restaurante precioso con terraza al lado de las caballerizas reales.
Rabo de toro
Este estofado de vaca o toro es uno de los mejores segundos platos que se pueden pedir en la ciudad andaluza. También se puede encontrar en formato croqueta y las de la Taberna D’Ucles (c/ Corregidor Luis de la Cerda, 34-36) tienen premio.

Herencia árabe

En el año 756, Córdoba fue la capital del emirato independiente de Al-Andalus y unos doscientos años después (en el 929) se convirtió en la capital del califato independiente de Damasco; sede religiosa, política y administrativa del reino islámico en Occidente.
Este legado podemos encontrarlo en los edificios cordobeses y en platos como:
Cuscús

Este plato de sémola de trigo con verduras y garbanzos se puede completar con pollo, cordero o ternera (con cerdo no suele ser común ya que los musulmanes no comen carne procedente de este animal). El cuscús está riquísimo en las Bodegas Mezquita en la calle Corregidor Luis de la Cerda, 73.
Té marroquí y cachimba
Las teterías inundan las calles de Córdoba. Uno de estos lugares misteriosos y con un olor muy agradable a incienso es la Tetería Petra en la calleja de la Hoguera número 3, al lado de la Mezquita-Catedral. El mejor té es el marroquí que es simplemente agua caliente con menta o hierbabuena y azúcar. Un buen acompañamiento es la cachimba que se puede pedir de varios sabores como melón, fresa y melocotón. Aunque, si no te gusta ni el té ni fumar cachimba (que no tiene nada que ver con el tabaco convencional) puedes pedir un batido con helado, por ejemplo.

